La gente divaga. La gente quiere divagar.

Supongo que es cosa de la edad. Cuando uno es pequeño apenas reacciona al ver las cosas que pasan día a día. O bien cree que son normales, o se preocupa por otras cosas menos importantes, pero el caso es que no se para a analizar las burradas que hay que ver, escuchar y leer día a día.

Últimamente hay un tema que se repite mucho. Raro es el día que no aparece una nueva droga, o una nueva forma de buscar los límites, nuevas sensaciones. Y yo te digo a ti, lector, si alguna vez has probado alguna de estas cosas… ¿eres tonto?

Y es que hay que ser tonto (mejor dicho, TONTO en mayúsculas) para hacer todo eso que sale diariamente en los informativos, da igual la cadena que sea. Desde comerse hojas de una planta venenosa (la que está ahora de moda es el estramonio) a incluso, y esto es algo que me ha dejado atónito, ahorcarse, literalmente, hasta llegar a un límite en el que “parece que flotas”, según cuentan los… tontos. ¿Pero cómo no vas a flotar? Pégate un tiro en la cabeza, total, el resultado será prácticamente el mismo.

No me cabe en la cabeza, y mira que la tengo grande. ¿Cómo puede haber gente tan… tonta como para arriesgar su vida, o lo que es peor, arriesgarse a quedar inútil (más aún de lo que ya demuestran estar haciendo este tipo de cosas) por unos segundos de “sensaciones fuertes”? No entiendo cómo una persona se puede tener tan poco aprecio a sí misma. Si ya de por sí la vida te pone pruebas muy difíciles, ¿por qué complicar aún más las cosas? Además, cuando llega el momento de disfrutar de las cosas realmente bellas de ésta, si aún están ahí cuando esto ocurre, no creo que sean capaces de apreciarlas del mismo modo que alguien que realmente las espere y valore.

Lo mismo pienso de las drogas en general, incluyendo en el concepto al alcohol. Sí, el alcohol, para el que no lo sepa, es una droga socialmente aceptada. Venga, vallamos de botellón, pongámonos ciegos, que con un poco de suerte vendrá la ambulancia a por uno de nosotros que, por supuesto, será el héroe del día. “Qué mayor, cuanto ha bebido”. Y si el cubata (o en su caso, el mini, que no hace honor a su nombre) se queda corto, pues podemos sacar el porrillo, que nunca viene mal. Además, en cuanto alguna de las tías se emborrache lo suficiente podremos liarnos con ella, que total con el alcohol ni sentimientos ni nada.

Sí, estoy exagerando algo, pero no me alejo demasiado de la realidad, y esto es lo triste. Hay quien me dice (y se dará por aludido, espero tu comentario :D) que el botellón lo utiliza para ver a los amigos después de toda la semana, para hablar con ellos y para entrar ya contento a la discoteca. Bien. Vale. Pero digo yo, que si en vez de whisky te bebes una Coca-Cola puedes hablar igualmente con ellos. ¿O la lengua viene incorporada con la botella de alcohol? La lengua no sé, pero la inventiva y la creatividad sí, pues a veces la personalidad se queda insuficiente. ¡Personalidad! Esa es la palabra, y quizás la gran carencia de todas estas personas.

Matizo, para los ofendidos. Yo soy el primero al que le gusta una cerveza bien fresca con la comida. Para mí eso es beber. Pero a la hora de salir considero que se puede tener la personalidad suficiente para no recurrir a ayudas para estar más dicharachero. Y bueno, de los TONTOS del principio de la entrada ni hablo, para ellos no encuentro excusa posible. Aunque sí un buen remedio: un buen “topazo” contra la pared más cercana.

Titanium

Últimamente están cambiando mis gustos musicales. Lo noto. Hasta hace poco me gustaba demasiado la música electrónica, con ritmo, tirando un poco a “macarra” en algunos casos. Y precisamente por eso creo que empiezan a cambiar mis preferencias. Sin embargo, aún queda sitio en mi biblioteca de música para temas de artistas tan grandes como David Guetta, y más concretamente para este tema de su nuevo álbum. Titanium se llama, espero que os guste!

de alberibera Publicado en Música

Reacciones de un madridista. Supercopa de España.

El partido de ayer está dando para mucho. Ambos equipos hicieron gala de un gran juego, y me gusta ver que el Real Madrid vuelve a funcionar. Mueve rápido el balón y ahoga el juego del Barça, aunque con Messi parece inútil todo lo que intenten. Hace ya tiempo que nadie lo compara con Cristiano. Si no fuera porque rozó un balón que le valió un gol yo diría que no apareció en todo el partido. Bueno, sí, cuando las cámaras le enfocaban con el cuello de la camiseta hacia arriba.

Pero independientemente de analizar el juego y las tácticas de ambos equipos, cosa que sin duda harán mucho mejor que yo los periodistas especializados (os recomiendo seguir a Maldini en Twitter), prefiero comentar las reacciones de ambos equipos, a partir de lo sucedido en el último minuto de juego. La entrada de Marcelo fue roja, porque en el fútbol no hay tarjeta negra, que si no sería negra. Por muchos gritos racistas que se escucharan en el Camp Nou, por muy quemados que estuviesen,  no se puede hacer eso. Nunca. Y la que se lió después, menos aún.

Y ahora digo yo… ¿Qué cojones pinta Mourinho enmedio de todo el lío metiéndole el dedo en el ojo a Tito (alias Pito, según el jefe) Vilanova? ¿Pero esto qué es? No sé de qué vale que dote al equipo de un juego galáctico si luego, en un minuto, desmerece la imagen del equipo hasta dejarlo a la altura del betún. El Real Madrid siempre se ha caracterizado por ser un club que hace gala de nobleza, de buen juego, de saber ganar y perder. Es más que eso, es símbolo de nobleza. Y Mou está cambiando eso a marchas forzadas.

Pero no todo iban a ser críticas a mi Madrid. Los jugadores del Barça participaron en la tangana del mismo modo, por lo que tampoco ellos pueden ir de inocentes ahora. No fueron sucios en el juego, como en la temporada pasada, pero a Pinto le faltó tiempo para saltar. Parece que lo tienen sólo para eso, esperando en el banquillo su ocasión. Fue un final que no hizo honor a lo visto en los 180 minutos de Supercopa. Y fue un final que puede marcar el futuro de Mourinho en el Real Madrid.

Tiene toda la temporada por delante para corregir su comportamiento, y para limpiar la imagen del equipo, aunque el daño ya está hecho. Pasará bastante tiempo hasta que las cosas cambien, eso seguro, pero yo, como madridista, no me siento orgulloso de lo que vi ayer, por muy bueno que fuera nuestro juego y por muchas esperanzas que me cree de cara a esta temporada. Con esa actitud, con ese mal perder, no merecen ganar nada.

La vuelta de Cajón de Cables

Más de un mes sin postear nada, casi dos meses sin poner nada “serio”. Parecía que me había olvidado de Cajón de Cables, pero no. Ha estado más presente en mis pensamientos de lo que os podáis imaginar. Y su regreso está cerca. (Ya está bien).

En sus inicios, pensaba utilizar Cajón de Cables como una especie de blog tecnológico, con un toque personal y con análisis propios. Tenía la intención de escribir una entrada diaria con contenidos variados, algo en un principio factible. Pero costumbres son leyes, y no todos los días son Gran Turismo 5 o Ubuntu los temas que rondan por mi cabeza.

Llegó la mudanza, hace ya cosa de un mes, y la falta de tiempo y el cansancio propiciaron que dejara de escribir. Luego me acomodé aquí, y desconecté por completo de todo lo que llevara cables. Sólo redes sociales y blogs. Como un usuario cualquiera.

Y es ahora cuando, por fin, me apetece volver a escribir. Pero no tanto de coches, de fórmula 1, sino de lo que se me pase por la cabeza. Sin más. Esa era la idea principal, y la abandoné con la intención de ganar seguidores, sin darme cuenta de que así los estaba perdiendo. Hay que ser fiel a una serie de principios, y los abandoné a poco que progresé con el blog.

Así pues, mis divagaciones estarán ahora plasmadas en Cajón de Cables, como me apetezca y cuando me apetezca. Sin reglas. Porque yo lo valgo.

Ahora más que nunca, nos vemos pronto en Cajón de Cables.